
Campamento conjunto de los equipos pioneros de Achinet y Tigotan
El segundo finde de Abril de 2008 (12 y 13 de Abril) tuvo lugar el campamento conjunto de los equipos Bensa y Osa Menor, el primero del grupo scout católico Achinet de Santa Cruz y el segundo del Tigotan de Taco. El lugar elegido no fue otro que el Barranco de Badajoz, sobre el cual existen muchas historias y leyendas que lo convierten en un lugar único para dejarse llevar por la imaginación, envolviendo el campamento en un halo de misterio increíble.
Quedamos a las 8:00 los monitores y a las 8:30 con los chicos. Cogimos la 120 a las 8:45 que nos llevó a la desierta estación de Güímar. Nos dirigimos a la plaza del lugar para presentar y explicar la dinámica del campamento. En primer lugar los pioneros realizaron una descubierta por el lugar, recabando información dividida en varios epígrafes (historia del lugar, leyendas y curiosidades). Mientras tanto los responsables compramos y repartimos equitativamente el peso en bolsas para subir las cosas al Barranco.
Tras almorzar y reposar lo suficiente, nos dirigimos a la estación de guaguas de nuevo para coger la 033 que nos dejó en el camino de entrada al barranco.
Después de unas dos horas y media caminando, paradas para descansar, risas y fotos. Llegamos al final del camino, lugar donde está situada la mina. Una gran pintada avisa del peligro por gases y una reja que debería impedir el paso no puede cumplir su labor porque algunos desaprensivos la rompieron. Al acercarte a la entrada lo primero que llama la atención es el calor que desprende la mina, muy desagradable. Del camino destacar un pórtico en el que se puede leer “<Izaña > Octubre de 1912”, así como un pared vertical utilizada para hacer rappel, una casa abandonada con varios cuartos destinados a albergar maquinaria relacionada con la labor en la mina, otra casa con maquinaria cerca de la entrada de otra galería, y una gran cueva en la que según nos comentó un asiduo del lugar, fueron encontradas varias momias guanches. También cabe destacar que observamos siluetas en las montañas, inmóviles durante varios minutos pero que al seguir caminando vimos que se movían, entendimos entonces que eran excursionistas tratando de intrigarnos.
Luego, mientras estábamos merendando oímos una voz femenina que dijo claramente “El que entra no sale” y varios minutos después vimos que eran unos excursionistas un poco peculiares. Dos hombres y dos mujeres, uno de ellos entro en la cueva y encendió una vela, otro apuró una cerveza que llevaba en su mano. Más tarde vimos que la dejó de recuerdo, vaya tío guarro.
Disfrutamos de una buena cena, empezamos un debate sobre el lugar. Los chicos compartieron la información obtenida así como varias historias buscadas en Internet. Los responsables contamos otras y nos metimos de lleno en un clima de miedo. El clímax llegó cuando en un momento de silencio las pardelas comenzaron a emitir su típico “Guaña-Guaña”, ni que decir que varios pegaron un brinco y una de las asistentes hasta soltó alguna lágrima. Realizamos una pequeña excursión por el lugar en la que la proximidad entre unos y otros dejaba patente que estaban inseguros. Volvimos tras algún susto más y tocaba descansar. Cual fue nuestra sorpresa cuando recibimos la visita de un amigo del kraal del Tigotan cerca de la una de la madrugada, se esperaba su llegada pero no tan tarde y solo.
La mañana siguiente la dedicamos, tras desayunar, a realizar las dinámicas y juegos preparados por los chicos para el campa. Bajamos hasta la zona del Rappel ya mencionada y allí, después de un juegazo de fuerza que tanto gusta a pioneros y responsables, hicimos también un taller de nudos.
A la hora de comer los asistentes pudieron disfrutar de unos macarrones al estilo Kaasero, del agrado de todos. Como es lógico descansamos un rato antes de emprender el camino hasta la parada de guaguas en el inicio del camino del Barranco. Ya solo quedaba coger las guaguas para llegar al intercambiador de Santa Cruz.
En general, el campamento fue del agrado de todos y afirman que se quedan con un muy buen sabor de boca. Solo queda esperar para que los responsables de Achinet y Tigotan preparen otra actividad conjunta posibilitada en gran medida por el buen rollo entre los kraales de pioneros de ambos grupos.
Ariel Pérez Reyes, responsable de pioneros del Achinet