Carta 2000 del MSC
Somos un movimiento educativo y a través del método Scout trabajamos en la educación integral de la persona. Una persona que se comprometa en la transformación del mundo según el Evangelio de Jesús de Nazaret.
En el Movimiento Scout Católico nos encontramos, viniendo de sensibilidades, procesos y tradiciones culturales diversas. Juntos nos enriquecemos manifestando que el conocimiento y la aceptación de la diversidad son garantía de un futuro esperanzador.
Desde aquí, optamos por la persona como centro de nuestra tarea educativa. * Una persona que, en continuo crecimiento y consciente de la herencia que ha recibido, se construye protagonizando el presente. * Una persona plena; austera y recta, sensible y sabia. * Una persona con razones para gozar y hacer gozar de la vida.
Desde aquí, optamos por la sociedad como espacio en el que somos y que queremos transformar. Enraizados y comprometidos con el lugar y las gentes con las que vivimos, y responsables del significado de nuestros gestos y nuestras acciones, estamos construyendo una sociedad más humana; acogedora y tolerante, solidaria y participativa. * Una sociedad atenta al reparto justo de los bienes entre los hombres y los pueblos. * Una sociedad que se sepa parte de la Tierra y en armonía con la vida.
Desde aquí, optamos por la Palabra; que nos provoca y es fuente de felicidad y amor. * Una Palabra que se encarna y acogemos, que se expresa en nosotros. * Una Palabra que nos hace capaces de crecer, de ser testigos del Reino y que es el motivo de nuestra esperanza. * Una Palabra que nos hace comunidad, iglesia local en camino de las Bienaventuranzas.
Abiertos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y unidos a todos los Scouts del mundo, decimos hoy, a la sociedad y a la Iglesia, que la intuición del Escultismo es nuestra apuesta para que cada niño, cada niña y cada joven sea protagonista del mañana y continuador de la creación.
